Que internet tal y como lo conocíamos ya no existe no es una sorpresa: se ha llenado de resultados de búsquedas generados por inteligencia artificial y de 'slop'. Las consecuencias ya se dejan ver: los clics se han reducido a la mitad, lo que es catastrófico para los medios. Pero no solo el texto está sufriendo ese aluvión de IA que difumina todo: ya no sabemos distinguir si una imagen es real o no, hemos pasado de documentar nuestra vida en redes sociales a la era del contenido de influencers favorecido por el algoritmo a vídeos e imágenes que no son reales, pero pueden pasar como tal. Ya no hay cuatro dedos que valgan.
Instagrammers, el feed ha muerto. Y esto también va a pasar factura a las redes sociales. Adam Mosseri, CEO de Instagram, cerraba el 2025 con una publicación en forma de presentación de 20 imágenes donde reflexionaba en profundidad sobre lo que viene: "la era de contenido sintético infinito", la antítesis de un Instagram más personal que lleva años muerto.
Para Mosseri, la IA ha convertido la rejilla cuidadosamente cuidada con su algoritmo de su app en algo del pasado: "A menos que tengas menos de 25 años y uses Instagram, probablemente pienses en la app como un feed de fotos cuadradas. La estética es cuidada: mucho maquillaje, suavizado de piel, fotografía de alto contraste, paisajes bonitos", la sentencia de Mosseri cae como una losa sobre esta millennial, que todavía usa Instagram como una suerte de álbum de fotos. "Ese feed está muerto. La gente dejó en gran medida de compartir momentos personales en el feed hace años".
Toca para ir a la publicación
En busca de algo real. Explica Mosseri que ahora sus usuarios y usuarias mantienen al día a sus contactos sobre su vida personal con "fotos improvisadas de zapatos y posados poco favorecedores" compartidos a través de DM. Y esto también afecta a creadores de contenido: la omnipresencia de imágenes hechas por IA va a traer un cambio: el adiós de esas fotografías de aspecto pro en favor de una estética más real e improvisada: "Las imágenes favorecedoras son baratas de producir y aburridas de consumir. La gente quiere contenido que se sienta real".
De hecho, el CEO de Instagram señala a los fabricantes, aplicable a cámaras y móviles, de los que dice se están equivocando al democratizar la capacidad de "parecer un fotógrafo profesional de 2015". Porque las imágenes RAW y con defectos son, todavía, una señal de realidad hasta que la IA sea capaz de copiarlas.
Pero, ¿qué es real? Ha llegado el momento de desaprender a creer lo que ven nuestros ojos, algo que llevamos haciendo toda la vida. Javier Lacort explicaba que toda nuestra epistemología (que va desde un testimonio judicial a los álbumes de fotos) se basa en que ver es una forma de saber. Si ves un tigre, es que hay un tigre. Si ves una fotografía de un tigre, es que alguien ha estado cerca de uno. Esto ya no aplica: la era de destapar fake news organizadas ha dejado paso a que cualquiera con Nano Banana Pro pueda conseguir una imagen tan absurdamente realista con un prompt básico en pocos segundos. Ahora crear un deepfake es trivial.
Adam Mosseri piensa igual. "Durante la mayor parte de mi vida pude asumir con seguridad que las fotografías o los vídeos eran, en gran medida, capturas fieles de momentos que realmente ocurrieron. Eso claramente ya no es así, y vamos a tardar años en adaptarnos. Vamos a pasar de asumir por defecto que lo que vemos es real a empezar desde el escepticismo. A prestar atención a quién comparte algo y por qué. Esto será incómodo: estamos genéticamente predispuestos a creer a nuestros ojos".
Si no puedes vencerlos... El cambio de paradigma ya se ha producido, así que ahora Instagram y otras plataformas tienen que adaptarse a esta nueva realidad: "tenemos que construir las mejores herramientas creativas. Etiquetar el contenido generado por IA y verificar el contenido auténtico. Mostrar señales de credibilidad sobre quién está publicando. Seguir mejorando el posicionamiento de la originalidad". Es el apocalipsis del qué es una foto que llevamos años vaticinando.
Mosseri se centra en Instagram y habla de que "nos gusta quejarnos del 'contenido basura de IA', pero hay mucho contenido increíble creado con IA". No da ejemplos concretos ni habla de herramientas de Meta para hacerlo posible, pero Meta ya ha añadido herramientas de IA en Instagram y Facebook. Sin ir más lejos, su AI Studio permite crear chatbots personalizados para lidiar con tus seguidores.
Nuevos tiempos, nuevas medidas de identificación. Cada vez es más difícil identificar el contenido en IA, así que propone huellas digitales y firmas criptográficas en cámaras para identificar contenido real, olvidándose de etiquetas o marcas de agua. En cualquier caso, aboga por una mayor transparencia sobre quién publica en la plataforma y mejorar la creatividad para que sus usuarios humanos puedan competir con el contenido made in AI.
