Los dispositivos tecnológicos llevan ya casi 30 años encadenados a las limitaciones químicas de las baterías de iones de litio. Hasta hace poco, si queríamos que un móvil tuviera más autonomía, lo que necesitábamos era una batería mucho más grande. Esto, al final, se traducía en móviles mucho más gruesos y pesados.
Eso ha cambiado en los últimos años, ya que en pleno 2026 estamos asistiendo a un cambio en la radiografía de las baterías. Ahora, hay en el mercado móviles que no superan los 7 mm de grosor (como es el caso del Honor Magic V3, que desplegado tiene un grosor de apenas 4,35 mm) y que son capaces de montar baterías de 5.500 o 6.000 mAh (o incluso más) sin que el diseño se vea tosco. El secreto no es la magia, sino el ánodo de silicio-carbono.
