¿Es realmente sumergible tu teléfono móvil?

Los dispositivos pueden soportar salpicaduras o caídas accidentales al agua, pero no inmersiones prolongadas.Los adhesivos que sellan las juntas se desgastan con el tiempo y el agua puede penetrar en el interior.

Móvil en el agua

La utilización de los teléfonos móviles bajo el agua en la piscina o en el mar es una de las grandes ambiciones de los usuarios, que anhelan la foto o el vídeo perfectos, y de los fabricantes de estos dispositivos, que buscan denodadamente el modo de hacerlos verdaderamente sumergibles. Hasta ahora, el distintivo 'waterproof' garantiza la protección ante salpicaduras o caídas accidentales y momentáneas, pero no ante una inmersión prolongada.

El distintivo de resistencia al agua de un móvil supone que ha superado una serie de pruebas muy concretas en un laboratorio y que, por tanto, la empresa certificadora le ha asignado un cierto grado de protección. No obstante, esta acreditación dista mucho de avalar el aguante del teléfono a un hundimiento continado.

Muchas marcas de telefonía móvil han tratado de captar clientes en los últimos años mediante el empleo del concepto 'sumergible' o 'waterproof', al jugar con el significado de la resistencia al agua. Plantear la posibilidad de utilizar el dispositivo en estos entornos es un reclamo muy atractivo que puede ayudar a las empresas a captar usuarios y granjearles pingües beneficios, pero no es real.

De hecho, Samsung se ha visto envuelta recientemente en una polémica por una campaña publicitaria en la que mostraba dispositivos Galaxy en el fondo del mar o flotando en la piscina, mientras advertía en letra pequeña de los peligros de usar los teléfonos en estos entornos e informaba de que la garantía no cubría los desperfectos derivados de esta utilización indebida.

La clave: los adhesivos

El elemento que permite que un teléfono sea resistente al agua suele ser el pegamento que une el chasis y los componentes, que los mantiene fijos en su lugar. Este adhesivo crea una junta hermética alrededor de los botones, puertos, altavoces y otras partes del dispositivo expuestas al agua y al aire, para evitar que los líquidos lleguen al interior del móvil.

Según explica el portal iFixit, empresa de referencia en el desmontaje y reparación de dispositivos electrónicos, un teléfono completamente nuevo y sin usar puede sobrevivir idealmente a una inmersión máxima de ocho horas en un acuario. Sin embargo, esta capacidad se ve mermada con el uso.

El material adhesivo empleado para sellar los teléfonos y evitar que el agua alcance su interior se desgasta con el paso del tiempo debido a factores como los cambios de temperatura, los golpes, las caídas o la exposición a químicos, como el cloro presente en las piscinas.  

Esta circunstancia empeora cuando el móvil ha sido manipulado para ser reparado, ya que el desmontaje habrá supuesto previsiblemente la pérdida de parte de esta capacidad de resisitir salpicaduras e inmersiones. Estos procedimientos habrán afectado casi con total seguridad a los pegamentos y siliconas de las juntas del teléfono y habrán disminuido su aislamiento.

Por el momento, las empresas trabajan sin descanso para encontrar el modo de impermeabilizar los teléfonos sin comprometer la capacidad de reparación. Una línea en la que avanzan compañías como Apple o OnePlus, aunque todavía no han alcanzado el punto que les permita crear un móvil verdaderamente sumergible a largo plazo. Por el momento, las fotografías y los vídeos bajo el agua en la piscina o en el mar deberán esperar.

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Fecha: 12-07-19
Categoría: Articulo

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